martes, 22 de octubre de 2013

Ser mamá de dos. Amor y miedos por dos.


Al comienzo pensé que no podría hacerlo, dudaba de mi capacidad para sostener a dos niñas, no sabía cómo administrar los tiempos... Y entre esas cosas fuertes que una vive en el puerperio, mi propia madre me dijo que le había arruinado la vida a mi hija mayor por darle una hermana. Cuándo? A los 15 días de parida.

Cómo nos golpea el puerperio! A quién no? Algunas mujeres pueden dibujarlo, taparlo o pasarlo como si nada... Pero yo ya me transformé en una mujer conectada con mis emociones como para que me pase eso. Así que en ese momento tomé las riendas de mi casa. Le dije, muy a mi pesar, a mi mamá que no venga más a mi casa a "ayudarme" y me encontré sola con las dos. Dios mío!! Qué miedo!! Lo primero que pensaba era que no podía, que no me alcanzaban los brazos, que agarrar a upa a una era "abandonar" a la otra...
En ese momento me enamoré del fular y contacté una doula. Mis parteras también venían a casa y me ayudaban con su sola presencia, alcanzándome un mate o jugando con María que en ese momento tenía 3 años.
Y poco a poco nos fuimos organizando, conociéndonos, encontrando nuestros lugares, reacomodando la familia. El nacimiento de un hijo es una crisis familiar, pero siempre se vuelven a acomodar las piezas. Hay que tener paciencia y confianza.

María resultó ser una hermana amorosa! Y Josefina la mira con adoración...

A veces colapso, más que antes. Ser mamá de dos trae más mi personaje porque a veces pareciera que no quedan restos de mí. Paciencia por acá, paciencia por allá... Soy humana! en algún punto se acaba la paciencia, sobre todo porque a mí me han criado con paciencia CERO... Hoy puedo decir que estoy orgullosa de todos los cambios que logré como mamá. Sí, a veces sale esa mamá que no quisiera ser, pero sé que es cuestión de práctica, de ir perfeccionando la paciencia... Lo importante es  no perder de vista mi objetivo. Cuando me equivoco, reflexiono, me cuestiono, pienso (no en una silla de pensar)... y les pido perdón. Y no sólo les pido perdón sino que también pongo en palabras lo que pasó "eso que hizo mamá no se hace, me equivoqué, hice mal", "mamá te gritó/se enojó" siento que necesitan escucharlo en palabras, que sepan que lo pueden decir aunque me de vergüenza y culpa. Tienen que saber que esta mamá es imperfecta y que las ama... Creo que eso les da permiso a ellas a ser imperfectas, no?

Esto por hoy- me llaman para la teta!!

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