martes, 23 de agosto de 2011

La historia de mi/nuestro parto. (María de los Ángeles)

Hace unos días leí en el blog de Gi su historia de parto y me dije a mí misma que debía escribir sobre el nuestro, ya que suelo ir perdiendo la memoria…

Corría el mes de agosto del año 2009 y ya llegábamos a la semana número 40 de embarazo. Vos todavía estabas muy cómoda en mi panzota. Hacía casi dos meses que había empezado la licencia laboral, ya que con el tema de la Gripe A nos fletaron antes de tiempo. Así que había estado empollando un montón. Vida tranqui. No podía caminar mucho ya que me pesaba tanto la panza que me empezaban a dar calambres en la espalda y las piernas.

El sábado 29 de agosto nos fuimos a pasar el día a la quinta del tío Poly, en Pilar. Por las dudas, llevábamos el bolsito en el baúl, pero no queríamos seguir esperando en casa porque eso alimentaba nuestra ansiedad. Pasamos un día re lindo, al aire libre, entre amigos…

Cerca de las 8pm decidimos regresar a casa. Largo camino de Pilar hasta el sur. En el auto, empecé a sentir algo en la panza que nunca había sentido. Le contaba a papá, le decía “¡Tocame la panza!” y seguíamos charlando de otra cosa… No habíamos tenido contracciones durante todo el embarazo, así que no tenía idea de cómo eran. Esto que sentía, se repetía cada tanto.

Llegamos a casa. Creo que comimos algo. Nos hicimos un cafecito (descafeinado para nosotras, cafeinado para papá) y nos pusimos a hacer un rompecabezas de 1000 piezas que habíamos comprado para que los días pasen más rápido. Ahí las sensaciones se hacían cada vez más seguidas. Ponía una pieza y me agarraba la panza. Ponía otra y me doblaba. Hasta que le dije a tu papá “Creo que son contracciones”.

Decidimos bajar al parque a caminar un rato. La verdad no me sirvió de mucho. Ya que hacía un paso y frenaba, otro y frenaba. Hacía frío. Decimos volver al departamento.

Una vez en casa, le dije a tu papá “Creo que es hora de contar las contracciones”. Creo que eran las 11pm. Me acosté en la cama. Muy prolijo tu papá usó el cronómetro del celular para contar los tiempos y los iba anotando en un librito de Sudoku que tenía en la mesita de luz. La luz de la pieza estaba apagada, nos iluminábamos con la luz del velador y la tele que estaba muda.

Tomé una pastilla que me había indicado el médico obstetra para que supuestamente si las contracciones no eran las de parto se cortaran. Eeeehhh… No se cortaron.

Las contracciones eran fuertecitas (para mi umbral de dolor). Así que me metí en la bañera con agüita calentita y le iba gritando a papi cada vez que venía una. “¡Ahí viene!”. Y papi anotaba.

Después volvimos a la cama y me dormía entre contracción y contracción. Efecto de las endorfinas diría Odent…

A esta altura me empezaron a dar ganas de ir al baño así que esperaba que pase la contracción para ir hasta el baño. Esperaba otra contracción sentada ahí y volvía a la cama.

Las contracciones no paraban y subjetivamente te digo que eran eficaces. Así que a las 2am llamamos a la partera. Yo no quería llamar antes, porque quería pasar la mayor parte del tiempo del trabajo de parto en casa. Hoy lo pienso y hubiese esperado más todavía. Pero bueno, estábamos lejos de la clínica así que no podíamos abusar ya que no sabíamos por lo que estábamos pasando. Éramos primerizos. La partera nos dijo que esperemos dos horas más, que controlemos contracciones, que me bañe, que tome un té. La verdad que hicimos todo eso menos lo del té. Papá lo preparo, pero no tenía ganas de tomarlo, ni tiempo. O estábamos en contracción o me dormía… Je!

A las 5am la volvimos a llamar con las mismas novedades. Las contracciones no paraban y creía haber visto el tapón mucoso. Nos dijo que nos esperaba a las 7am en el sanatorio.

¡Estoy encantada por el día que elegiste para nacer! Porque yo no quería que sepa nadie que estaba en trabajo de parto, sentía que me iban a presionar “emocionalmente”. No quería tener a gente amiga o de la familia expectante de nuestro trabajo de parto. Y así fue, pasó todo la madrugada del sábado. Todos dormían, todo silencio, todo oscuro… Ideal para liberar mucha oxitocina!!

En el auto, camino al sanatorio, ya no sentía las contracciones o eran muy leves. En ese momento no lo razoné, pero ahora entiendo todo lo que dice Odent y estoy segura que ese era un lugar desfavorable para que mis hormonas se sintieran libres… Y también razono ahora que tu papá fue un compañero súper favorecedor de la hormona del amor.

Llegamos al sanatorio y ambos, tu papá y yo, fuimos al baño. Al salir nos esperaba la partera, Analía. Sí, me sé el nombre, pero no porque haya sido muy amable o muy cariñosa o memorable…

Nos llevó a una salita. Me hizo tacto. 4cm. Así que nos quedamos.

Fuimos a la sala de preparto mientras tu papá salió a buscar el bolso al auto. Me dijo la partera “¿Querés anestesia?”. “No” le dije. Y me puso el suero. Ay!! Cómo odié el maldito suero!! Creo que algo le pregunté de porqué lo necesitaba y creo que me contestó “Blablabla…”. Me lo puso en la muñeca, muy incómodo!

Ahí pasó todo tan rápido. Sentía como que la situación me llevaba (empujaba)… No sé cómo explicarlo. Ponete acá. Firmá acá. Te enchufo esto y lo otro. Andá al baño. Acostate. Las contracciones eran fuertes así que ante la segunda oferta de anestesia dije que sí. En parte siento que sin anestesia no me hubiesen dado el tiempo necesario para dilatar y hubiese terminado en cesárea… No sé. Debe ser una parte de mí que se quiere convencer para no sentirse culpable de tanta cobardía.

Allá fuimos. Serían las 9am En la fría sala de partos. Las dos solitas. Bue, la partera estaba ahí. Me dio muchísimo miedo que me pusieran la epidural. La partera me agarraba de la rodilla y el hombro, creo. Pero no sé si de una manera amorosa. Lo sentí más bien como para que no me mueva. El anestesista se hacía el copado.

Papá llegó más tarde, cuando ya estábamos anestesiadas. Según él hablaba como borracha. Yo estaba sentada como indio sobre la camilla. Podía sentir las contracciones pero no me dolían. Acá un poco se me mezclan los tiempos. La partera me dijo que tenía la bolsa hinchada como a punto de explotar, esperó un tiempo y como no se rompía, la rompió ella. Algo me dijo como que tu cabecita no estaba alineada, así que debía empezar a pujar despacito para ver si te acomodabas mejor. Me dijo “¿Te acordás cómo pujar?”. Le contesté que no (y es que no había ido a la última clase del curso de preparto ya que había que pagarla y no quería hacerlo). Igual me salió muy bien y vos pudiste acomodarte.

En un momento le ofreció a papá ver qué pasaba por allí abajo. Pero papi no quiso (algún día pedile que te cuente porqué, es una historia larga).

Entró el médico, Guillermo Herrmann Miguens. Muy relajado. Yo le había rogado un parto normal/vaginal. El decía tener en su haber un 23% de cesáreas de todos los embarazos vistos durante su carrera.

A esa altura ya estábamos más acostadas (en ángulo obtuso). Me habían apoyado las piernas sobre los estribos. Papá de un lado, el anestesiólogo del otro. Partera y obstetra mirándote salir en primer plano.

Cuando pujaba ellos me sostenían las piernas, como acercando las rodillas a mi pecho. Pujé una vez con mucha garra. El médico lo llamó a papi para que fuese a ver tu cabecita. Lo recuerdo muy emocionado, al doctor, a pesar de que supongo que debería ser una escena ya común para él… (Creo que algo humano era. Lo elegimos bien). A papá le encantó verte ahí, a punto de nacer!!! Volvió a mi lado emocionadísimo “Dale! Dale! Dale que está ahí!”. Los siguientes pujos (dos) los hice por indicación del médico, no sentí la necesidad física, pero le puse toda mi alma. (Quiero que quede constancia de que no me hicieron ningún corte).

Ahí estabas. 10.40am del domingo 30 de agosto de 2009. En sólo tres pujos apareciste. “Ya está?!!” preguntaba yo. No podía creerlo!! Lloré. Me dijeron “¿Querés tenerla?”. “Sí…!!!”. Estiré los brazos, trataron de acercarte, pero no llegábamos a tocarnos. Me dijeron que tenías el cordón corto (O yo los brazos cortos?). Nos quedamos con las ganas por unos segunditos. Nos cortaron el cordón. Te trajeron conmigo. Papi al lado nuestro. Nos miramos. Llorabas. “Hola hermosa” y “¿Qué te pasa mami?” fue lo primero que te dije. Te llevaron. Papá te acompañó en esa tortura de manipuleo, pinchazos y demases… PERDÓN HIJITA.

Yo me quedé en la sala de partos. Me sacaron la placenta o se salió, no lo sé. Y ahí sí que ya no sentía nada. Vinieron 2 o 3 enfermeros a pasarme a la camilla para ir a la habitación y no podía mover ni un pelo! Qué horror. Estaba dopadísima.

Estábamos en la habitación, papá y yo, tan contentos que empezamos a mandar mensajitos a la familia y amigos contando la buena noticia. Decían algo como esto:



NACIO MARÍA DE LOS ÁNGELES. ES HERMOSA! ESTAMOS MUY FELICES!


No sabía en qué momento terminar este relato de tu nacimiento, de nuestro parto. Es que pegadito a esto se me vienen los recuerdos de tu estadía en la neo. Los hombres de blanco que entraron en la habitación para decirnos que no ibas a venir, que tenías que quedarte en la neo. Papá que fue a verte. Yo que no podía por efecto de la maldita anestesia. Otra vez, médicos en la habitación que nos contaban que estabas empeorando y que seguramente ibas a necesitar respirador... 24 horas de respirador tuviste. Mucha gente vino a visitarnos y hacernos el aguante. Íbamos a verte con papi a cada rato. Te acariciábamos la espaldita, los piecitos, papá te cantaba canciones de San Lorenzo. Volvimos a nacer el día que te pude tener a upa. Y saliste como una campeona!! Y te llevé a casa tomando la teta… Y somos FELICES :)

10 comentarios:

  1. Cada vez que leo el relato de un parto y sus momentos previos no puedo dejar de imaginarme todooo, aunque no conozca a los personajes! El tuyo me emociono mucho e imagino la tristeza por la neo :(
    A mi tambien me pasa que hay cosas que me hubiera gustado que fueran distintas, haber sido mas valiente y recibir un trato mas amoroso.... Pero bueno, por suerte hoy tenemos a estas gorditas hermosas iluminandonos!
    Besos!

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  2. Me hiciste llorar al final! Debio ser durisimo no poder tenerla con ustedes desde el primer momento...
    Me gusto mucho leer tu historia Pao!

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  3. @Gi, es verdad, tenemos unas gordas hermosas y la experiencia que no se olvida para que no nos vuelva a pasar...

    @Bren no esperaba hacer llorar a nadie... La verdad, fue duro. Pero gracias a Dios ya pasó :)

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  4. Pao! No te preocupes porque siempre lloro con las historias de partos! me hacen emocionar mucho! Soy de lagrima facil :P
    Un besotote!

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  5. Jajaja... Bueno Bren, me quedo tranquila (?). Gracias por el premio. Ya lo cuelgo!!

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  6. Pao, hace unos días leí esta entrada y quería tener tiempo para escribirte tranquila... lo conseguí!
    Leí el relato y obviamente que me emocioné... porque estabas contando la forma en que llegó mi ahijada y cómo fue su nacimiento y el tuyo como mamá!!!
    Antes de que yo supiera algo sobre un parto, antes de que me pusiera en marcha para elegir cómo sería el mío, tenía dos imágenes en mi cabeza: una era mi mamá y Marce caminando, recorriendo vidrieras y tomando un helado con contracciones, esperando a que la dilatación sea la suficiente para ir a la clínica, y la otra era vos con Tute armando el rompecabezas, vos durmiendote entre contracción y contracción, los dos juntos. Se que esas imágenes que no vi pero imagino fueron muy potentes. Se que para tu próximo embarazo son muchas las probabilidades de que elijas otro camino, pero quiero decirte, que cuando yo te escuché contar tu parto hace tiempo ya (casi dos añitos wiiiii!) me llegó algo mágico.
    Te quiero bombonaza!!! Gracias por este compartir!!!

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  7. Wow Flor! Me quedé con los ojos como dos huevos... Ponele la firma a que voy a hacer las cosas distinto!
    Te quiero más.

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  8. Que emoción tu relato. Te cuento que mi nene se llama Marco y nació el 30/08/2009 , sí, igual q María, que casualidad, no?. Mi parto fue muy tranqui el doctor y la partera unos divinos. Besos!!

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  9. que hermoso tu relato!!! muy emocionante...comparto con vos lo de fono y porfe..y espero que muy pronto lo de MAMA...me encanto tu blog! saludos!

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